IDENTIDAD SEXUAL:

LA PERSONALIDAD FEMENINAY MASCULINA

 

Dentro del concepto de identidad personal hay una dimensión importante que es nuestra identidad sexual que resulta interesante de analizar como una dimensión separada, si bien esta separación es artificial en cierto modo, puesto que nuestra sexualidad forma parte integral y constructiva de nuestra identidad personal: somos hombres y mujeres desde el momento de nuestra concepción y aprendemos a asumir nuestra identidad sexual a lo largo de nuestra vida.

 

Nuestra identidad sexual parte desde el momento mismo  de la concepción, en el mensaje genético de la unión óvulo-espermio. Al nacer una guagua, la primera pregunta que todos formulamos es ¿fue varón o mujer?. A medida que el niño o niña crece, irá adquiriendo las características propias de su sexo a través del aprendizaje que se da principalmente en la familia y a través de los modelos de hombre y mujer que le presenta su ambiente. Los roles asociados al sexo femenino y masculino en nuestra sociedad difieren entre sí. Así, la dulzura, la suavidad y la ternura son características deseables para las niñas y la brusquedad y agresividad son mucho mejor toleradas cuando se trata de niños varones. Los niños aprenden a comportarse “como hombres” y “como mujeres” a través de la imitación y la identificación con el progenitor del mismo sexo. Los padres, la familia y la sociedad en general refuerzan el que se aprenden las conductas que se asocian al propio sexo. O sea, las niñas reciben aprobación por comportarse en forma femenina y los niños reciben aprobación por comportarse en forma masculina.

 

Por tanto, puede afirmarse, en términos generales, que las personalidades femenina y masculina están influenciadas por la carga biológica de los individuos al nacer y por las experiencias de aprendizaje que se dan en relación al ambiente, a los padres y a los adultos importantes en la vida de los niños. En este sentido, es interesante señalar que las prácticas de crianza infantil difieren entre culturas y también en el tiempo, y lo que resulta deseable en una sociedad no necesariamente es deseable en otra.